Cacagénesis:


William Saroyan:
"Es sencillamente imposible insultar al género humano sin sonreír al mismo tiempo".







lunes, 31 de enero de 2011

el cuento recuento

-Fabyo Sorel-

Mi abuela nos contaba cuentos.

Eran unos cuentos preciosos pero no recuerdo de qué iban.
Es curioso.
Recuerdo que nos contaba cuentos pero no recuerdo de qué iban.

Me acuerdo que nos los contaba, y que al empezar a contarlos siempre decía:
¿queréis que os cuente un cuento recuento que nunca se acaba?
pero no recuerdo de qué iban.

Eran unos cuentos maravillosos en los que pasaban cosas increíbles,
pero no recuerdo qué pasaba.

Me acuerdo que a veces los contaba antes de irnos a la cama,
y en verano en su casa cuando íbamos allí a pasar una temporada,
pero no recuerdo casi nada.

Me acuerdo que nos compraba para desayunar los cereales que nos gustaban,
los caros que en mi casa pocas veces se compraban.

Y recuerdo que nos contaba unos cuentos alucinantes,
unos cuentos que eran la leche,

pero maldita sea!
no me acuerdo de aquellos cuentos.

Sólo me acuerdo de que antes de empezar a contarlos siempre decía:
¿queréis que os cuente un cuento recuento que nunca se acaba?

viernes, 28 de enero de 2011

EL AFRICANO SEMANAL: My Favorite Things



-Africano-


En esta ciudad si no hace Sol no es lo mismo. Se me dirá: Como en cualquier ciudad del mundo. No lo creo. Si eliminamos aquellas zonas en las que es costumbre el mal tiempo y aquellas otras en las que el calor sofocante es perpetuo durante todo el año, el cómputo se reduce. Somos habitantes de la zona templada. Burgueses. El burgués del mediocentro global no tolera los extremos. Como espécimen aclimatado a las suaves temperaturas, un grado más o un grado menos opera en nuestro organismo de forma considerable. Si a esto le añadimos el temperamento mediterráneo, frágil y sensible ya de por sí, un cielo encapotado puede destrozarnos los nervios. Recuerdo cuando mi amigo Francis me expresaba su adoración por un buen día de lluvia. Pero él mismo sabía, aun inconscientemente, que solo podía llegar a adorar uno tan solo y ni uno más. Aquí en Ceuta, además de la lluvia, este fenómeno natural y necesario viene acompañado muy a menudo de constantes rachas de viento. Y esto, mucho más que un cielo encapotado, puede acabar con la paz espiritual de cualquiera. Hoy es un día de esos. Si, esto también acontece en África, aunque la opinión general se decante por imaginarnos todo el día empapados en sudor. Cada uno tiene sus truquitos. Yo, en estos casos, a falta de drogas más efectivas, hago uso de la música. Una música apacible, a poder ser, con continuos cambios de intensidad. Y eso solo uno lo puede encontrar en el Jazz. Nunca tuve buen oído para apreciar este tipo de música o quizás mi alma nunca estuvo predispuesta a soportarla. Últimamente, esto está empezando a cambiar. Me he encerrado en la habitación, junto a la ventana, al ojo de patio. He pinchado My Favorite Things, de John Coltraine y he encendido un cigarrillo. Tras los primeros compases, han empezado a golpear la puerta. Era el gato. Se ha parado unos segundos ante mi, como preguntándose para sus adentros: “¿Que mierda tan buena está sonando?”. Se ha subido a la silla y, haciéndose una bola, se ha quedado grogui con la lluvia de sonidos que a su alrededor y entorno a la habitación se arremolinaba. ¡Qué paz! –me he dicho- si no fuera por el asqueroso día que se avecina… Y en esos momentos, en el cuadro que forma el techo transparente del edificio, el cielo se ha ido despejándo, pasando del gris al azul cabalgando sobre el saxo de Traine. Nutria, el gato, ha estirado sus extremidades en un gesto de placer y yo, imitándola, me he servido una vaso de vino. Vino del malo, se entiende. Pero es igual. Es cuestión de ponerle imaginación y no sentirse mientras tanto un completo gilipollas. Todo está en calma. Todo está bien. Vino, tabaco y música. Mi chica en la habitación contigua durmiendo. El cielo despejado. Mis cosas favoritas.

martes, 25 de enero de 2011

A lo que Charlie Sheen llamaría desayuno



Tejada F.


Inspirado por la línea marcada por Ricky Gervais en la presentación de los Globos de Oro, aquí reparto un poco de estopa gratuita. Actores y actrices y gentes de diversa calaña a los que básicamente no me importaría ver bajo tierra, a dos metros si es posible:

Unax Ugalde, Tristán Ulloa o Danny DeVito. Collin Farrell, Whoopi Goldberg, Jesus Bonilla. La familia Baldwin al completo excepto Alec, el rubio de rizos de Sensación de Vivir, bueno mejor dicho todo el reparto de Sensación de Vivir. OBK, Steven Seagal que se sabe que tiene dos expresiones interpretativas: pipa y puño. Pera Ponce, Cayetana Guillén Cuervo (no vayamos a joderla con que nos gustó en El Abuelo). Mercedes Milá, Pilar López de Ayala, Lindsay Lohan y su amiga Paris (cuya mejor obra no tenía un guión profundo precisamente, bueno profundo sí, pero no guión), Victoria Abril, el hermano de Javier Bardem, es decir Carlos y su madre Pilar también, Jim Carrey el brasas, Tom Cruise Show me the Money y su colega Cooba Gooding Jr, Dawson el de Dawson Crece, Arturo Fernandez y Florinda Chico. El rubio de Cruz y Raya, el pianista de Parada y Rupert Everett, Julia Roberts, Antonio Hortelano, Miguel Ángel Garzón, Charles Bronson, Bjork, Miriam Diaz Aroca, Frodo Bolson. El reparto completo de la saga Eclipse, Lina Morgan y Amparo Larrañaga. Kevin Costner y Whitney Houston por no haber sabido morir a tiempo. La cuñada de Rico en Six Fith Under, Ana Obregón por supuesto, Alejo Sauras. Sandra Bullock o lo que queda de ella detrás del Botox y el Colágeno. No me olvido de dos imprescindibles: Leonardo Sbaraglia y Noriega, Isabel Coixet y el herrmano de Pedro Almodóvar, Jesús Quintero y todos los que van a su programa y ponen la mirada perdida unos segundos para después arrancarse por fandanguillos o decir simplemente y muy bajito “…duende…”. A Rafael Cremades de Canal Sur y a Natalie Portman (con perdón) al que animó a Juanjo Puigcorbé a hacer cine, al creador de Lost, a este especialmente, a la ayudante presuntamente politoxicómana de Jordi Hurtado y al cabrón del tigre que siempre caza a las encantadoras e imprudentes, nunca suficientemente rápidas Gacelas Thompson.

Pensar que esto no continuará sería engañarme a mí mismo…

sábado, 22 de enero de 2011

EL AFRICANO SEMANAL: Densidad, Estructura y Color



-Africano-


Allí en "Los Remedios" es como estar en una cueva, ¿saben? Una galería subterránea a la cual, para acceder, se tiene que bajar a través de unas escaleras que lo sumerge a uno en un mundo paralelo, si bien, regido por las mismas leyes de arriba. Allí, una floristería, la de Kiko, de la que un día hablé en un post anterior; una tienda de informática de una familia de judíos, una cerrajería en decandencia y la tienda Matamua y el arriba mencionado "Los Remedios" de Juan Carlos y Conchi, de los que también hable hará un tiempo. Últimamente tenemos un visitante nuevo. Toby, le llaman, así, a lo perro. Toby es un tipo de unos cincuenta años con la peculiar característica de haberse quedado anclado en el epicentro del espíritu de los 60. Un tío culto este, Toby. Lo conocí la semana pasada y de súbito, empezó a hablarme de música clásica. Él, a principios de los 70, estudió en Bélgica Historia de la Música. Me habló de los compositores medievales, cosa que para él era una delicia, expresándome a la vez su repulsa frente a los compositores románticos. Hablamos de Shubert y de la única pieza de la que pude memorizar su nombre, Sonata 959, estando Toby al tanto de la existencia de la 956 pero no de aquella. Recuerdo que para cuando empezó a referirse a los temas clásicos en su idioma original, ya fuera francés, italiano o alemán, Juan Carlos ya le estaba callando la boca con un dedo vertical. Simpático, este Toby. Por lo visto, y hablo de la segunda vez que le vi, hará un par de días, Toby había tenido un mal día. Se refirió a ello solemnemente como uno de los peores días de su vida. Dijo más concretamente:

- Por una serie de avatares por los cuales no me puedo extender, hoy he recibido ostias por los cuatro costados. Pero esos hijos de puta no van a poder conmigo.

Seguidamente a esto, empezó a hablar del por qué en estos momentos de su vida bebía Gin-Tonic. Todo empezó en un pasado viaje a Cerdeña. Por lo visto estaba de moda por aquellas tierras. Solo la espantosa manía de ponerle una rodaja de pepinillo en lugar de limón le exasperaba hasta tal punto que los tildaba de gilipollas perdidos a los que se rebajaban a tal bajeza.
Cuando cerró la tienda de Informática ya teníamos vía libre para fumar. Eso sí, en los baños inutilizados de la galería. Entre olor a humedad y cañería, allí metidos estabamos Conchi, Luis el Peluquero y Jose Antonio, Inspector de la Policia Nacional. Jose Mari, cuando se anima, empieza a relatar historias que lindan con lo desagradable. Cuando Paqui y Pepe terminaron sus cigarrillos, este aprovechó para hablarme del descaro frente a las mujeres. Jose Antonio estaba convencido de que el soltar guarradas inesperadamente ante una dama, muy al contrario de lo que pudiera parecer, tenía unos efectos muy favorables a la hora de seducir. Decía:

- Me dijo la señora que le pusiera una copa, yo le dije que no, que se la pusiera ella. Dijo que sí, que era absolutamente necesario que lo hiciera. Y así, de pronto, se lo dije: “De acuerdo, pero luego tienes que chuparme la polla”. Y a los diez minutos, cuando ya me había olvidado de aquella frase, apuró su copa, me bajo la bragueta y se metió aquello en la boca.

Estas cosas, aunque parezca mentira, me repelen. No por la historia en sí, sino porque el narrador es un señor educado, padre de tres hijas, de pelo blanco, de unos sesenta años que de tanto en tanto se anima a contar cosas de esta índole. Su infrecuencia hace que resulten vomitivas y fueras de lugar. También me habló de unas bragas que una señora le dio bajo la mesa de un bar, pero eso es otra historia.
Toby, de pronto, empezó a hablar de la situación mundial, muy en boga estos días. Decía con visible excitación:

- Señores, no se preocupen por las pensiones. Dentro de quince años no va a haber para pensiones. Esto es insostenible. Acordaos de lo que os digo. Fíjense en Alemania, se jubilan más tarde, ¡más que los griegos! !Trabajan más horas que los griegos! Angela Merkel lo dijo el otro día, uno de cada dos alemanes trabaja. Eso es un hito. ¡Son unos niveles de récord! Y, figúrense. Figúrense lo que debe pensar un alemán. ¡Qué yo voy a tener que pagar las pensiones del griego hijo puta que no quiere trabajar! ¡Y una mierda! Y lo que es peor. Están temblando de miedo. Si España tiene que ser rescatada… no les digo nada. Triplicamos la población griega e irlandesa. Esto no es lo mismo. España no es lo mismo. Cuando España caiga, caen todos…

Ciertamente no convenció demasiado su discurso apocalíptico entre los comensales. De pronto, mirando a su izquierda, donde estaba una mujer de la que no les he hablado, llamada Marga pero que presento brevemente: Señora de unos cincuenta, profesora de colegio, con signos de calvicie, cara de whisky, medias de rejilla y ninfómana según mis informes. Pues eso, mirando a su izquierda y sin que nadie lo esperase dijo lo siguiente:

- ¿Cómo tienes tú los pezones?
- ¿A qué te refieres? –dijo Marga-.
- A que si los tienes grandes, pequeños, rosas, marrones…
- Eres un impertinente.
- Lo digo totalmente en serio, no se me malinterprete. Es un tema capital. Aprecio sobre todas las cosas Densidad, Estructura y Color. Me parece fundamental saberlo. Ojo, y me refiero a los pezones, no a las glándulas mamarias.
- Incluso profundidad –dije yo-.
- A qué te refieres chico, me interesa.
- Hasta dónde penetra en la boca.
- Maravilloso, absolutamente maravilloso. A mi, realmente lo que me fascina es un buen culo. Y Marga no anda mal de ninguna de las dos cosas.

Marga se le quedó mirando inquisitivamente, mientras Toby permanecía hipertérrito ante el asombro que sus palabras habían levantado.
Al día siguiente supe que habían dormido juntos, Toby y Marga. Pensé que Jose Antonio no iba del todo descaminado y que si Toby había hablado del porvenir económico mundial con la misma seriedad como lo hizo de los pezones, había que echarse a temblar.

jueves, 20 de enero de 2011

Quisiera la mar en calma...

















Quisiera la mar en calma

Dormirse y parar la marea.

Y la marea

Que no para

Despierta a la mar serena

Desde los altos campos

De aceituna negra

Llora la mar

En el alma de ella

Y en la arena,

Sentada yo,

Escucho la voz

Que me cubre de pena.

¡Ójala supiera!

Ójala! La manera

De hacer entrar en razón

A esta vida nuestra.

Ya quisiera yo detener

El tiempo y su vaivén,

Para que duerma.

Pero hasta ella sabe que

No se puede dormir

Una vida entera.

Y hasta yo sé que

Hay que dejar la marea

Ir y venir,

Por más que duela.


- Inma Ruiz Ruiz -

CABEZA DE LA DIOSA ENTRE MIS MANOS



654 a.C.
Barro oscuro conforma tu figura
Que mantiene el tiempo detenido.
Ser hombre o ser dios hoy es lo mismo:
Sólo un poco de tierra humedecida
A la que un sol antiguo dio dureza,
Hermosura mortal, luz muy madura.
Pero lo que ha durado esta cabeza
Frágil que ha contemplado tantos siglos
La muerte de los otros, que en mis manos
Descansa, se hace fugazmente eterno.
En su rostro moreno cae la noche,
Cae mucha luz de ocaso en sus dos labios
Y cae un día más de nuestra vida.
Misterio superior este de ver
Cómo su cuerpo acumula siglos
Mientras el nuestro pierde juventud.
Misterio de dos barros que han brotado
De un mismo poza y bajo un mismo fuego.
Más sólo a uno de ellos concedió
el Arte la virtud de ser divino
Y, en consecuencia, no morir jamás.

-Antonio Colinas-

martes, 18 de enero de 2011

Leopoldo Maria Panero



"Diciendo No o tratando de protestar, no se destruye nada sino que se integra uno en el sistema".