Cacagénesis:


William Saroyan:
"Es sencillamente imposible insultar al género humano sin sonreír al mismo tiempo".







jueves, 29 de julio de 2010

Tradición y Vanguardia

El Big Bang; ese chasquido de los dedos de Dios, que entusiasma a los científicos.
El Amor imperecedero es la verdadera ciencia.
Químicamente, está demostrado, todos somos polvo de estrellas.
El espacio es infinito como el tiempo y ambos ilusorios.
A ras de suelo, a pie de calle, la gente anda con los pies, pero de puntillas, para no hacer ruido, y pronto los coches se quedarán sin combustible y tunearán los burros.
Cuando un hombre y una mujer se aman, se unen, forman una familia...
cuando un niño nace el mundo se calla.
Cuando un escritor coge una pluma nadie habla.
Sólo un músico y una guitarra.
Un artista pinta en lienzo los colores del alma.
Un torero también puede ser un artista, además de un asesino de toros, con más pelotas que todo el Parlament de Cataluña.
En el Senado se podrían hacer grandes cosas si no estuvieran todos sentados de brazos cruzados, por no hablar de los que no acuden, de los que roban, de los que se sacuden, de los que extorsionan.
Las drogas están bien hasta que pierden la gracia.
Si lo pienso bien, me gusta la música electrónica, tanto como la clásica.
La muerte a todos nos llega pero no es más que un trámite.
Insisto. Lo que importa es la familia.
Lo primero es Dios.
Lo segundo es el Amor. Dos nombres distintos para un mismo asunto.
Lo tercero Yo y voy a lo mío al menos respecto a los que van a lo suyo.
No me busques si no me quieres encontrar.
Estoy aquí desde el principio.
Escapo si se pone feo si no quiero inmiscuirme,
si me he de arremangar me tiro al fango de cabeza
y salgo a flote siempre.
El universo dicen que se expande,
al menos el de mi mente.
Me abro y me cierro como esas flores.
Todos los días sale el sol y todos los días se pone
y no sé qué es mejor,
la aurora, el crepúsculo, el mediodía o la noche.
Me gusta fumar mota y el ron con coca-cola,
las piernas de mi chica y me gusta su boca.
La playa y la montaña,
Dante y García Lorca,
John Milton y Neruda
Cernuda y Góngora.
Me gusta trabajar y tocarme la polla,
Me gusta madrugar y dormir la siesta.
La mejor filosofía está escrita en la Biblia.
Progreso significa decadencia,
y el Pasado está muerto como la Historia.
Lo único que importa en esta vida es la Vida misma,
que renace cada día y cada noche
baja a la tumba.

miércoles, 28 de julio de 2010

De un mareo, un pueblo entregado y un helicóptero.



-Tejada F.-

Basado en hechos reales


La señora Ana vive sola en una gran casa, en lo bajo de un conocido pueblo con Castillo. Todo trascurre con la habitual desolación de la siesta veraniega. En un momento dado, a la amable lugareña le da un bajonazo de tensión, eso tan normal con estos calores, y que puede ser de rápida solución si estás sentado y tomas algo de líquido y dulce, o de lo contrario se puede convertir en una leche de circo, bombero torero, mujer barbuda, ambulancia de Cruz Roja y sirena a toda hostia por el centro, atado en una camilla demasiado pequeña, ya sabéis, o mejor, ya lo sé yo.

Prosigo con la aparentemente habitual historia de bajada de azúcar sin consecuencias. El caso es que –este extremo aún no está confirmado- la señora tiró de teléfono como pudo, estaba mareada, parece ser que no desmayada, y se puso en contacto con una vecina, pero no habló, o al menos no habló nada inteligible, por lo que rápidamente la señora, preocupada, se enfundó las chancletas, y al estar Sálvame en publicidad, no se lo pensó, avanzó los 2 metros que la separaban de la puerta de la protagonista y llamó:

Ding dong, ding dong, ding dong
-Ana! Ana!
- eee, eee, respondíó con un fino hilito de voz
-¿estás bien? ¿Que te pasa? ¿Me has llamado? - las voces se escuchaban en toda la calle y la aplatanada gente salía.-

Ana con su pelotazo no podía responder con claridad, no gozaba de suficiente soltura para calmar a los cada vez más inquietos paisanos que ya empezaban a apostarse en la puerta y golpeaban la ventana con insistencia. En ese instante, la hija de la mareada ya venía de camino a toda prisa con el corazón en la mano. En la bonita casa de fachada blanca y puerta de hierro, la tensión se masticaba. Uno de los testigos fue a su casa a buscar una copia de la llave, es costumbre que en los pueblos, a parte de la familia cercana, alguien más cuente con un juego de llaves para imprevistos de esta índole.

El caso es que Ana aunque consciente, no respondía, estaba viviendo su momento de gloria. Pero en la calle los nervios no cesaban. Al tener cerrado por dentro con la llave a medio poner en la cerradura, el vecino no podía abrir, y al seguir sin responder, alguien hipèrventilando y a gritos pronunció las palabras que todo lo complicaron; “hay que llamar a la ambulancia, a los bomberos, a lo que sea”.

Determinada persona con un sentido de la realidad dudoso y en un estado de nervios sin parangón realizó la llamada, que visto como acabó todo, yo pagaría por escuchar.

A partir de ese momento los acontecimientos se precipitan, aunque siempre regados de una tensión fuera de lo común. No ayudó la llegada de la hija, que al intentar también abrir con su llave sin éxito, y lejos de mantener la sangre fría, echó gasolina al fuego, con fuertes y desgarradoras frases del tipo “ ¡¡¡¡madre, madre, no te mueras, madre, que tienes que ver crecer a tus nietos, madre!!!!!”

El espectáculo como se va viendo roza lo esperpéntico, sabiendo como sabemos claro, que todo era un rutinario mareo veraniego. Bueno el caso es que después de mucho insistir, y prácticamente forzar la puerta, consiguen entrar. Parecía el Corte Inglés de Preciados el primer día de rebajas. Todos en avalancha al galope, el primero el vecino de la llave, que para eso había abierto paso, y buscaba descaradamente la gloria, después la hija descompuesta y detrás medio pueblo, a partir de la sexta persona que entró, puro morbo.

Bueno pues ahí estaba Ana, cagada y meada, blanca como la cera, echada en su sofá, con las bragas por las rodillas, el teléfono en la mano y la telenovela de Canal Sur de fondo. Esbozaba una media sonrisa melancólica, y acertó a decir: “¿que pasa?”.
Todo dios se quedó petrificado, la señora no tenía nada, y encima se pegaba el vacile. La hija mucho más tranquila, ya que se temió lo peor, fue invitando a los curiosos a abandonar la casa, esperando que llegase la furgona de Urgencias para confirmar lo que parecía. Una miaja de mareo, con algo de azúcar y una ducha solucionado.
Los lugareños fueron saliendo, mientras a lo lejos comenzaba a escucharse un fino ruido que se acercaba cada segundo. Hasta que se convirtió en estruendo.

Sí amigos, el helicóptero del 061, como si de Apocalipsis Now se tratase, surcaba el cielo del pueblo llegando a toda leche, aterrizando en la pista multiusos, justo en frente de la casa de los hechos. Por si faltaba algo, los entregados facultativos tiraron de megáfono, el despiporre fue monumental. Nunca tomar la tensión y recomendar beber más líquido había merecido tan espectacular despliegue.

Nota: estas circunstancias han ocurrido cerca del lugar donde unos atracadores se pusieron el pasamontañas y montaron el rifle justo antes de llamar al timbre del banco

domingo, 25 de julio de 2010

LA LITERATURA EN NUESTRO TIEMPO

-Rubén Casado-



Me sorprende que ciertas personas, participantes de ciertos programas de televisión, programas culturales, más concretamente sobre literatura, hablen de esta como una potente arma cargada de pétalos de rosa capaz de agitar las conciencias y alcanzar el tan ansiado ideal de paz y convivencia en el mundo. Esta tarde, reunido con un grupo de personas a las que no conozco mucho, se enzarzaban en una discusión sobre qué libro era mejor o peor de los que en esos momentos estaban leyendo. Estos libros distaban mucho de pertenecer a la gran literatura de la biblioteca universal. Se trataba de títulos comerciales, ya me entienden, tochos de 700 u 800 páginas escritos para satisfacer al lector. Si algo han conseguido estas publicaciones es que el ciudadano de a pie se interese por la lectura. Puedes verlos leyendo en el bus, en la playa, en un banco o incluso mientras dan un paseo, pegados a sus pesados libros como yonkis de la palabra, esperando que el ansiado final les comunique la existencia de Dios. La mayoría de las veces (o quizás, todas) acaban decepcionados, por lo que corren al centro comercial más cercano a por el siguiente "Best Seller" de la lista. Probado está que la inmensa mayoría de lectores del planeta no se decanta por la "literatura de compromiso", esa que pretende reclutar pacifistas para luchar contra el establishment, sino que, por el contrario, se decanta por la literatura anestésica, esa que sirve para entrener y que, por otro lado, ¡oye! también está muy bien. En resumidas cuentas, la conclusión es que todas las literaturas valen y al mismo tiempo no valen (o mejor dicho, no sirven). No hay que ser muy espabilado para darse cuenta que, hoy día, no es precisamente la literatura la que marca el paso del mundo. No sé si alguna vez lo marcó, lo que es claro es que en esta, nuestra época, lo único que marca es la tala de árboles en el Amazonas. Algunos, sin embargo, siguen ahí dando la matraca con "la función social de la literatura", "la función pedagógica de la poesía en nuestro tiempo", "la función terapéutica del arte en enfermos mentales", y así un largo etc de funciones prácticas de las letras como instrumento. No sé quien fue el memo que por primera vez pensó que la literatura debía servir para algo, es decir, debía tener asignado un papel, como si se tratase de una institución más del estado. Y puede que la tenga, sin duda. Pero, cuando tengo un libro entre las manos,de un tipo con el que me siento identificado, que me habla directamente, a "mí", que hace trabajar "mi" mente, que hace que coja un ordenador, "mi" ordenador, y me ponga a teclear, no sé, me da que pensar. Pienso en todos los teóricos del mundo, en todos los promotores de premios locales y autonómicos, incluso, "los nacionales", pienso en la fundación de no se quien "para la difusión de su basta obra", pienso en todas y cada una de esas personas que se esfuerza en elevar a la literatura a la categoría de "cosa infumable" y bufo: ppppfffffff

y resulta que al pasar la página de su pedantería todos se callan
y puedo seguir leyendo.

Al fin y al cabo, es en eso en lo que consiste, no?

Hoy es domingo


Hoy es domingo.
Hoy, por primera vez,
me sacaron al sol,
y por primera vez en mi vida
miré al cielo,
maravillado de que estuviera tan lejos
y tan azul
y tan ancho.
Me quedé parado,
y luego me senté respetuosamente en la
negra tierra,
con la espalda apretada contra la pared.
Ahora, ni pensar en morirme,
ni pensar en la libertad, ni en mi mujer.
La tierra, el sol y yo...
Soy feliz.

- Nazim Hikmet -

sábado, 24 de julio de 2010

En la montaña

Hay árboles que arraigan en las entrañas de la tierra,
y otros que hunden sus raíces en la carne.
Mi pecho es un bosque,
y en mi copa anidan las aves.
El río que pasa por mi cauce
lleva el agua que me limpia la sangre,
y mis suspiros,
como diría Bécquer,
van al aire.

miércoles, 21 de julio de 2010

Alta traición


No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
- y tres o cuatro ríos.

- José Emilio Pacheco -

Tedio

Esta sensación tan conocida,
de cotidiana
se ha vuelto insoportable.

El monótono martilleo del reloj
machacando mis tímpanos.

La asediante costumbre
no por previsible más llevadera.

El tedio se ha instalado en mis días
y no hay sitio aquí para los dos.
O tú o yo.