Cacagénesis:


William Saroyan:
"Es sencillamente imposible insultar al género humano sin sonreír al mismo tiempo".







martes, 29 de marzo de 2011

NBAcacal: El Tipo Que Hacía Feliz a la Gente

-Tejada F.-
Earvin era el sexto de diez hermanos. Se levantaba cada mañana para jugar al baloncesto, su gran afición. Aunque no era el más madrugador en su casa. Su madre trabajaba como encargada de la cafetería en una escuela de Michigan. El chico era un apasionado del baloncesto, veía con su padre todos los partidos que podía con una pelota en las manos. De camino al colegio botaba la bola con la mano derecha y a la vuelta con la izquierda. En el instituto su manejo de la bola era asombroso y su envergadura también. La sonrisa en la boca tampoco la dejaba nunca. Con quince años, después de un partido, un periodista le puso un apodo que le acompañará toda la vida. Anotó 36, 16 rebotes y 16 asistencias esa noche. Fue elegido por los Lakers en el draft pudiendo cumplir uno de sus grandes sueños: jugar con Kareem Abdul-Jabbar. Esa primera temporada logró ser nombrado mejor novato y llegar a las finales para enfrentarse a los Sixsers de Philladelphia. La eliminatoria llegó al último y definitivo partido. Pero ocurrió lo peor para los de LA: Jabbar no podía jugar debido a una lesión inoportuna, el pesimismo –aunque disimulado- invadía el vestuario. Pero justo antes de salir a la cancha, en ese momento sagrado, el novato alzó la voz y se dirigió a sus compañeros: “No os preocupéis, Magic está aquí, ganaremos”. Y ganaron. Earving “Magic” Johnson era base pero aquella noche jugó de pívot, 42 puntos 16 rebotes y 7 asistencias fueron sus números. Y es que Johnson podía hacer de todo, con envergadura para jugar en la zona y talento para ser base. Sus contraataques eran arte. Miraba a Jack Nicholson en la grada mientras enviaba la bola en dirección a Worthy (el gran receptor de sus pases). El Showtime se instaló en Los Ángeles, las estrellas de cine atascaban las primeras filas de la cancha mientras la banda sonora de Superdetective en Hollywood atronaba en esos felices 80. Eras buenos tiempos en California. Él encarnaba todo lo bueno de un deportista. En la ciudad de las estrellas brillaba una por encima de todas. Pero esa sonrisa eterna se escondió una mañana de 1991. En una rueda de prensa transmitida en directo a todo USA- y poco después reproducida para todo el mundo- Magic con el gesto serio (y eso ya era noticia) anunciaba que abandonaba el baloncesto, era portador del virus del SIDA. El planeta entero quedaba conmocionado cuando el hombre mejor preparado para hacer feliz a la gente se encontraba en una situación desconocida y delicada. Cuentan que su amigo, y rival más duro Larry Bird lloró desconsolado. La sociedad en general tomó conciencia del problema del VIH tras los casos de Freddy Mercury y el propio Johnson. La guardia estaba demasiado baja en los locos 80. Pero como no podía ser de otra manera fue Magic el que daba ánimos a los que tenía a su alrededor, y su sonrisa imprescindible volvía a asomar desafiando al destino. Tuvo tiempo de formar parte de la mayor concentración de talento deportivo de la historia en Barcelona 92, compartiendo equipo con Jordan, Bird, Stockton, Malone, Ewing, Pippen, Barkley, Drexler, Robinson… Força and God Save the USA. Los años siguientes fueron complicados, recibió numerosas demandas de mujeres con las que se había acostado, la lista era interminable. Muchas ciertas, otras buscaban aprovechar la oportunidad para abrirse paso en la meca del espectáculo. Dicen que la línea entre poner copas en un garito de Sunset Bulevard y entrar en el reparto de una serie o película era saber elegir a quién hacer un buen solo de flauta. Magic se retiró pero siempre permanecerá entre los más grandes. Ha sido el mejor pasador de la historia, el tipo que desafiaba las leyes de la física, el genio del pase sin mirar. La sonrisa eterna. Algunos dicen que los dioses le encargaron hacer feliz a la gente. No sé si es cierto, lo que sí tengo claro es que si tienes un mal día, búscalo, pon uno de sus videos y recuerda: no te preocupes, Magic siempre estará aquí.

domingo, 27 de marzo de 2011

BUTACA




NO ES PAÍS PARA VIEJOS



Decía Ortega en su rebelión de las masas que se pueden observar en distintas sociedades de diferentes épocas diversas tendencias que llevan a los individuos a decantarse por principios o valores propios de la juventud o la madurez, lo viril o lo afeminado, y así en una época se respeta y se admira más al anciano, y se le escucha o hasta la moda le evoca, y en otro momento y otro lugar la gente tiende a lo juvenil y lo desenfadado.

Ortega decía que la nuestra era una sociedad dominada por los joviales ideales mozos y digo mozos y no mozas porque si mal no recuerdo, D. José reflexionando sobre el tema argumentaba que en la hegemonía de los valores imperantes se imponían los valores jóvenes y masculinos. Puede que eso así fuera cuando hace un siglo el ilustre pensador lo advirtiera y puede que lo siga siendo en lo que a la parte de la edad de los valores dominantes se refiere, pero en cuanto a su género, ciertamente discrepo, y considero que si bien siguen siendo chavales, casi diría adolescentes, los principios rectores de la vida en sentido sociológico, no acierta el filósofo al diagnosticar su género pues es obvio aquí quien lleva los pantalones, lo cual no quiere decir tanto que Ortega se equivocara como que es posible que el dominio decimonónico de lo masculino estaba dando sus últimos coletazos y posiblemente haya llegado a su fin.

Y todo esto a cuento del título de la última travesura de los hermanos Cohen que vi en el cine.

Se trataba de uno de esos cines pequeños, familiares, de los que ya no quedan. El tipo que me vendió la entrada y el que hacía las palomitas se daban un aire; un aire raro, por cierto. Pensé que aquel negocio lo llevaban unos hermanos tarados. Igual que la peli.

No había más de tres personas en aquel sitio incluyéndome a mí. Lo bueno es que puedes mascurrear palomitas sin molestar al de al lado. Lo malo es que si el malo es muy malo acojona el doble verlo en acción. Menudos son estos personajes.

Estos dos saben bien de qué va esto. Saben cómo hacerlo. No aburren, no decepcionan, no paran, no caen. No se callan.

Qué hermanos más traviesos! No saben estarse quietos! Y qué bien se les da hacer lo que hacen! Son unos cachondos los judíos. Perdón, he dicho judíos, quería decir jodíos, aunque creo que son judíos, no?, como Woody, que también es muy gracioso. Qué jodíos estos judíos!

Un amigo mío decía que los judíos son malos porque mataron al Señor. Yo creo que al Señor lo matamos entre todos y lo matamos pronto para que nos quedara un buen recuerdo, porque de haber llegado a viejo, quién le habría escuchado?

viernes, 25 de marzo de 2011

EL AFRICANO SEMANAL: Anacronismos


-Africano-


Voy caminando y no me lo puedo creer. Alguien telefonea desde el interior de una cabina. Unos metros más allá, los tubos de un potente neón parpadean como recién estrenados. Una pareja se reune en un portal y se coge de la mano en dirección a dios sabe dónde. Más abajo, en un callejón, tres ancianitas charlan sentadas en sillitas de madera en la puerta de sus casas. Huele a verano. Un punky, con cadenas colgando de todos sus miembros, le pide fuego a un señor con bigote vestido con traje de pana. Un perro callejero se me cruza, tropiezo y me encuentro con una moneda de 50 pesetas. Paro en un semáforo, pasan coches. SEAT 127, Ford Fiesta, Renault 5. Y en sus matrículas la CE de Ceuta, La M de Madrid, La CA de Cadiz. Voy caminado y, os lo juro, no me lo puedo creer. Dos chicas, mascando chicle, con el pelo azul la una, violeta la otra, me miran y se ríen a carcajadas. Un cartél con el rostro de Felipe Gonzalez anuncia las próximas elecciones. Tras una cristalera, en una cafetería, grupos de hombres juegan al domino y beben sus orujos mientras, por televisión, va cayendo el Telón de Acero. Un crio, montado en patinete, cruza como una exhalación el asfalto evadido del mundo con sus walkman a todo trapo. A la entrada de una tienda de comestibles una señora pide la vez mientras otra, sentada sobre un taburete, muestra sus varices ante el asombro de un niño que tiene entre sus manos un balón Tango del 82. Voy caminando, caminando y no termino de creérmelo. Un hombre cambia de acera seguido por la mirada de un yonqui en busca de su última dosis. Y quién no. Llego ante la puerta de un local, las diez de la noche, no hay mucha gente, pero pronto se llenará. Dentro suenan los Heroes, Mar Adentro. Pido una Skoll, espero a que la marea me cubra.

martes, 22 de marzo de 2011

NBAcacal: Los Negros sí la Saben Meter




"A la gente negra no le dejan acercarse demasiado a la mansión del Gobernador de Alabama a no ser que sea el día que toca limpiar el edificio"

(Charles Barkley
Ex jugador)


Tejada F.

Las tensiones raciales en Estados Unidos son inherentes a su Nación, a su Historia, están pegadas a su piel. Los nativos americanos, primeros pobladores, fueron apartados poco a poco hasta prácticamente ser arrinconados en reservas. Otros no tuvieron esa suerte. Afroamericanos, latinos, asiáticos y demás minorías tienen complicado salir adelante en la tierra de las oportunidades.

Muchas veces marginados por un racismo elitista y latente, otras auto excluidos, estos grupos sociales a menudo se apartan del largo y costoso periplo académico y optan por otras maneras de estar y desarrollarse en comunidad.

Aproximadamente el 13% de la población de EEUU es negra, en la NBA son el 80% y en las cárceles, con condenas superiores a un año alrededor del 40%. Está claro que el baloncesto es su imperio. Pero hasta para llegar a tener un espacio propio, aunque sea en un deporte secundario, se ha tenido que sudar sangre. En demasiadas ocasiones de manera literal.

Dos siglos de esclavitud tirana dan para mucho. Leyes que legalizaban y fomentaban el tráfico de personas, trabajos forzados y vejaciones escalofriantes regaban la gran Nación casi desde su independencia de los ingleses hasta Lincoln. Eso en teoría, ya que en la cruda realidad duró mucho tiempo después.

Pero hasta en la basura en descomposición crecen hermosas flores que desafían la cruel lógica existente. Durante esos tiempos oscuros se instauró una especie de sociedad secreta, un grupo solidario, héroes que se hacían llamar “ferrocarril secreto” o “tren subterráneo”. Se trataba de una red de cooperación cuyo objetivo principal era ayudar a escapar a los esclavos de su terrible infierno. Entre otras acciones dejaban señales por los profundos bosques y senderos para indicar el camino correcto de la libertad a los huidos.

Hay veces que una persona te reconcilia con la raza humana, a mí me ha pasado con Harriet Tumban, ciudadana de Meryland, cuya vida es un asombroso ejercicio de dignidad y lucha, un encomiable esfuerzo por superar con la cabeza alta todo tipo de adversidades, un ejemplo emocionante de fuerza y tesón no sólo por superar la injusticia más fragrante. Y es que Harriet no sólo escapó de las profundas tinieblas sino que a través del “ferrocarril subterráneo” lideró varias operaciones de rescate en las que liberó a 70 esclavos. Tuvo tiempo de luchar de manera pública ya, por el abolicionismo y el sufragio femenino. Recomiendo de manera insistente leer cualquiera de las distintas biografías sobre esta increíble señora. Merece la pena. Cuando Esperanza Aguirre o Mercedes Milá dicen orgullosas que son feministas me dan ganas de vomitar.

Oklahoma es uno de los estados con más tensión racista hacia los negros en todo Estados Unidos. Pues allí liderando al equipo de la ciudad se encuentra Kevin Durant, máximo anotador de la competición, un negro, una megaestrella llamado a ser el futuro de la liga. En la sureña Atlanta, estado de Georgia (on my mind) que cantaría Charles, juegan a penas dos jugadores blancos en toda la plantilla. Los Suns, habitan en la seca Arizona, estado con enorme tensión fronteriza, con sus muy blancos seguidores de sombrero cowboy que celebran poseídos cualquier canasta de sus muy negros muchachos.

La NBA no es el nuevo “ferrocarril secreto”, ya no hay esclavitud –al menos de derecho- pero el deporte se ha convertido en una nueva esperanza. Un horizonte que aparece como oportunidad de salir de un barrio marginado, de ganarse la vida de manera digna, de ser aclamado por personas que no miran la piel sino que admiran el talento o el esfuerzo. Dentro y fuera de la cancha los jugadores se convierten en iconos, símbolos en perfecta armonía con unos seguidores que tienen como único objetivo la victoria.

Puede que los jugadores afroamericanos, jóvenes y millonarios que forman parte de la élite deportiva y social no conozcan nada de Harriet Tumban, de Frederick Douglass, de Rosa Parks o del Doctor King. Pero por ellos y por muchas otras personas anónimas pueden hacer el gilipollas en calzoncillos y tirantes detrás de una Spalding cada noche.

sábado, 19 de marzo de 2011

BUTACA



LAS MAÑANAS AL SOL




Cuando estoy en el pueblo paso las mañanas al sol, no porque esté parado como Barden y Cia. tras el cierre de los astilleros, sino porque trabajo en el campo. El campo es duro y agradecido como él solo. Las labores del campo son paradójicamente penosas y agradables, graciosas y amargas como la cerveza. Uno de los privilegios de trabajar en el campo es que el trabajo transcurre al aire libre, en contacto directo con la naturaleza; nada que ver con la tristeza opaca de la oficina. Uno de los inconvenientes es que el trabajo no suele ser tan liviano como el que se desarrolla en una oficina. Otro inconveniente es que hay que madrugar mucho, y no me gusta mucho madrugar. En verano los campesinos nos levantamos a las seis de la mañana. Eso los jóvenes agricultores, porque los viejos a las cuatro ya están en pie, y salen caminando hasta al campo, la herramienta al hombro, y al otro el capacho. La ventaja es ver amanecer. Cuando escasos minutos antes de que salga el sol, el frío agarrotándote no te deja pensar, y empieza a sentirse esa cálida sensación tras las montañas al este, los primeros rayos caen límpidamente sobre tus ojos aun entornados; entonces compensa el madrugón.

Por la tarde en el pueblo no hay mucho qué hacer. Después de una buena comida y una merecida siesta, uno se agarra a un libro, a una raqueta, al mando a distancia, para matar la tarde como sea y cuando se hace de noche lo mejor que se puede hacer (o lo único) es salir a dar una vuelta al parque.

Durante un par de semanas de agosto el cine de verano ofrece una alternativa válida, aunque la oferta tampoco es muy variada, las gradas son de piedra viva, la gente no se calla, la lata de cerveza vale un pavo, y entonces compensa. En una de esas me topé con Fernando León de Aranoa que me presentó a Santa y me quedé pillao. No era la primera vez que ese gachón me dejaba pillao. Sólo a este tipo se le podía ocurrir lo de atar una moto de agua a una farola. Tiene gracia el jodío. Se ve que éstos, al igual que mis colegas y yo por entonces, tienen una fijación extraña por las farolas, porque su colega Santa también la tomaba con ellas a la más mínima, como digo, muy al igual que nosotros, que haciendo uso de las naranjas de los árboles de la carretera, arremetíamos siempre que podíamos contra las farolas del vecindario.

Que se jodan!

Luego igual que a Santa nos pillaron y nos jodimos nosotros pero como bien dice el refrán:

El que da primero…

viernes, 18 de marzo de 2011

EL AFRICANO SEMANAL: Localidad de palco



Si quieres reservarte un buen sitio, una butaca de palco, para presenciar el espectáculo del mundo, solo tienes que comprarte un apartamento en el monte Hacho (en los textos mitológicos, columna de Hércules) de cara al Estrecho de Gibraltar. Y es que por aquí la Historia está obligada a pasar por aduana. Recuerdo allá por el 90 o 91, cuando apenas contaba yo con cinco o seis años, preguntarle a mi madre por aquel terrible ruido de motores que cada ciertos minutos podía oírse pasar por encima de nuestras cabezas. “Son aviones, hijo”, me decía. “Y a dónde van esos aviones, ma?”. "A matar a los malos, a Irak". Yo, ni que decir tiene, no tenía la más mínima idea de qué era Irak, contando con que por aquella época sufrí un fuerte chock al pedir en una papelería el mapa de Ceuta para colorearlo y recibir, en cambio, por parte de la desalmada dependienta, un extraño dibujo que no se correspondía con la idea que yo tenía de mi ciudad, pues pensaba que la silueta de nuestro país coincidía con aquella, esto es, pensaba que Ceuta era España, que Ceuta era el único mundo donde vivían todos los españoles. Aquel día empecé a tener conciencia de que el mundo no acababa en el mar que observaba a ambos lados de la península africana, muy al contrario, se extendía más allá hasta un lugar en el que unos malvados debían recibir su merecido con todo el peso del aparato armamentístico del Tercer ejército de los Estados Unidos, en la tan afamada Operación Tormenta del Desierto. Años más tarde, ya con algo de más edad, en el 94, contando con diez años y en mi primera comunión, los F-16 volvieron mejorados tecnológicamente, cruzando de nuevo como una exhalación los altos cielos de España que dijera Hemingway, desde la base naval de Rota, y una vez más mi pregunta, esta vez con mayor uso de razón, a mi padre: “Que coño pasa ahora, pa?”. “Hay un zipote bastante gordo montado en Yugoslavia, es que no ves la tele?”. Y si que la veía, solo que me dedicaba a alternar entre “Bola de Dragón Z” y la gran serie “Ay Señor, Señor”, cuando a Andrés Pajares aún no se le había ido del todo la chaveta. Lo más cerca que yo estaba de entender sobre cosas de guerra era por lo que había visto en “Historias de la Puta Mili”, serie que tenía bastante gracia. Algunos años después supe que aquella guerra no había tenido la más mínima, más bien ninguna. Un tal hijo de puta, llamado Milosevic, había masacrado a miles de personas por aquella zona.

De nuevo los malos y de nuevo USA mandando sus juguetitos, esta vez con bastante demora, por la autopista del Mediterráneo, desde donde yo contemplaba los acontecimientos aparentemente sin mucho interés. Estas dos variables parecían no fallar nunca, MALOS-USA. Más tarde, y ya más maduro, en 2003 e iniciados ya mis estudios universitarios, comenzó la II Guerra del Golfo con la Operación Libertad Iraquí, tras la catástrofe de las Torres Gemelas y tal que todos conocéis. Ya no tenía cerca a mis padres para preguntarles, por lo que decidí informarme a través del que tenía más a mano, mi buen amigo Gregory Little, compañero de habitación en mi primer año en Granada. Apoyado en una barra con postura chulesca y a modo de dármelas de interesado por la situación mundial, le pregunté: “¿Qué te parece que tu país vaya a invadir Irak?”. Su respuesta fue la siguiente: “No me parece bien guerra, pero si mi presidente lo ha decidido, está bien”. Y me convenció, a mi también me lo parecía. Con toda la estupidez de mis 18 años me atrevía ya a hablar con propiedad de cosas que me sobrepasaban y me daban la vuelta. Pero daba igual, pedía otra cerveza y seguía a lo mío que era lo importante, follar. Un día hablando con mi madre quise saberlo: “Siguen pasando aviones por el estrecho?”. “Todos los días”, me dijo. Ahí estaban ellos, siempre fieles a su cita, cruzando el charco cada vez que era necesario para salvarnos el culo al resto de los mortales con sus elaborados petardos. Al tiempo, como me ocurriese con Bosnia, supe que lo que había ocurrido tampoco había tenido ninguna gracia, por lo que empecé a tomarme el tema un poco más en serio. Hoy, 18 de marzo de 2011, he escuchado en televisión que se ha aprobado la resolución de la ONU para interponer “Un espacio de exclusión aérea” en Libia. Esto de lo políticamente correcto es admirable, es para hacer un diccionario, son preciosas las palabras que se inventan para decir “vamos a llenarles de plomo las entrañas hasta que revienten”. Aquí sigo, a mis 26 años, sin enterarme de nada a pesar de ocupar un asiento de lujo ante el teatro de la tragedia humana. Espero, con una especie de cosquilleo entre el terror y la esperanza, a que vuelva a escucharse el sonido de los reactores de la maquinaria yanqui retumbando en los cielos. A ver si esta vez, tanto ellos como yo, acertamos de una puñetera vez.

Echa una ojeada a tu alrededor y dime


Dime qué ves desde tu rinconcito del mundo, amigo.
Cómo van las cosas por ahí, cuéntame.
Qué haces, qué piensas, qué proyectos tienes.
¿qué vas a hacer este verano?
¿nos veremos como siempre en el parque, con un litro en la mano
y un cigarro en la boca colgando?
¿iremos como cada año a Cazorla?
¿vamos a jugar pachangas?
¿seguiremos escribiendo polladas en el caca?

Cuéntame joder. Quiero saber de ti. Cómo te va. cómo está tu chica.
Quiero que me digas lo que tienes en mente.
Y lo que es más grave. Más importante,
quiero saber lo que sientes.

¿Tienes una pesada cadena atada a los pies?
¿Un peso pesado que no te permite avanzar?
¿O por el contrario te sientes ligero como un tinto con casera?
(con su rodajita de limón).
¿Aún te ronda ese fantasma viejo que ya ni asusta?
¿O tal vez sientes bullir la primavera en tu corazón
como el aroma y el color de un millón de pétalos florecientes?

Mira en tu interior y dime qué ves,
echa un vistazo, una ojeada a tu alrededor y cuéntame algo.

Me gustaría saber si tú también tienes esta sensación,
esta necesidad,
este hermoso sentimiento enorme que es la amistad.