
NO ES PAÍS PARA VIEJOS
Decía Ortega en su rebelión de las masas que se pueden observar en distintas sociedades de diferentes épocas diversas tendencias que llevan a los individuos a decantarse por principios o valores propios de la juventud o la madurez, lo viril o lo afeminado, y así en una época se respeta y se admira más al anciano, y se le escucha o hasta la moda le evoca, y en otro momento y otro lugar la gente tiende a lo juvenil y lo desenfadado.
Ortega decía que la nuestra era una sociedad dominada por los joviales ideales mozos y digo mozos y no mozas porque si mal no recuerdo, D. José reflexionando sobre el tema argumentaba que en la hegemonía de los valores imperantes se imponían los valores jóvenes y masculinos. Puede que eso así fuera cuando hace un siglo el ilustre pensador lo advirtiera y puede que lo siga siendo en lo que a la parte de la edad de los valores dominantes se refiere, pero en cuanto a su género, ciertamente discrepo, y considero que si bien siguen siendo chavales, casi diría adolescentes, los principios rectores de la vida en sentido sociológico, no acierta el filósofo al diagnosticar su género pues es obvio aquí quien lleva los pantalones, lo cual no quiere decir tanto que Ortega se equivocara como que es posible que el dominio decimonónico de lo masculino estaba dando sus últimos coletazos y posiblemente haya llegado a su fin.
Y todo esto a cuento del título de la última travesura de los hermanos Cohen que vi en el cine.
Se trataba de uno de esos cines pequeños, familiares, de los que ya no quedan. El tipo que me vendió la entrada y el que hacía las palomitas se daban un aire; un aire raro, por cierto. Pensé que aquel negocio lo llevaban unos hermanos tarados. Igual que la peli.
No había más de tres personas en aquel sitio incluyéndome a mí. Lo bueno es que puedes mascurrear palomitas sin molestar al de al lado. Lo malo es que si el malo es muy malo acojona el doble verlo en acción. Menudos son estos personajes.
Estos dos saben bien de qué va esto. Saben cómo hacerlo. No aburren, no decepcionan, no paran, no caen. No se callan.
Qué hermanos más traviesos! No saben estarse quietos! Y qué bien se les da hacer lo que hacen! Son unos cachondos los judíos. Perdón, he dicho judíos, quería decir jodíos, aunque creo que son judíos, no?, como Woody, que también es muy gracioso. Qué jodíos estos judíos!
Un amigo mío decía que los judíos son malos porque mataron al Señor. Yo creo que al Señor lo matamos entre todos y lo matamos pronto para que nos quedara un buen recuerdo, porque de haber llegado a viejo, quién le habría escuchado?